Lo ha dicho: Jonathan Swift (1667-1745)

"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él"

16 de noviembre de 2013

"Sólo eramos niñas"

Por Irene Requejo  

Sólo éramos niñas. Niñas. Niñas atrapadas por caprichos de ilusiones, de fantasías, los que nos impedían conocer los abismos de su realidad. Y es que sólo cuando creces, la altura de la edad, te corona de estatura para que aprecies sin nimiedades lo que antes, tan distante en altitud y longitud, no era digno de alcanzar en una mirada de ternura por inocencias. Me refiero a todo aquello que se hallaba en el interior de aquél armario de la cocina, el imposible de escalar aun con la más alta de las sillas. Y luego creces. Y en ese armario sólo encuentras latas cuya fecha de caducidad coincide con tus sueños de galán infante. Perecieron. No valen nada. No fueron lo que prometieron ser. Oasis de los diez años en el desierto de los veintitrés.

Sólo éramos niñas. Niñas. Niñas atrapadas en el universo del insaciable "juguemos a". Y sí, jugábamos y nos comprometimos a vivir jugando y a jugar a vivir, arrojando por la borda o el balcón la seriedad gris, oscura, incomprendida, del adulto o del mayor. Este juego no permitía jugar así. Y es que sólo cuando creces, aprendes a jugar con trampas, juegas sucio y el barro deja manchas en las corbatas o el tacón. Y no es el barro de la tierra, es el barro que se hizo del pesar de la conciencia y de tu propia decepción. No hay oasis, sólo áridas dunas si te desnudas contra principios a los treinta o treinta y dos.

Sólo éramos niñas. Niñas. Niñas atrapadas en un mundo de verdes y azules, de colores alegres, de rojos, de amarillos, de naranjas, de lo que ahora eres y del IMAGINA que serás. ¡Ay, tú! ¡imaginación! ¡nunca defraudabas! ¡siempre dispuesta! si enamorabas al futuro y él no supo darte su respuesta. Y que más te daba si te daba igual, te convenciste de que una señorita incomprendida por vulgares, corrientes y pedestres ordinarios no convertirían en extraordinario tu presente y el pasado ya es nostalgia, no merece divinizar. El oasis de los sueños, de los antojos, y yo de mayor quiero ser palmera en el desierto, en el desierto de los dieciocho.

Sólo éramos niñas. Niñas. ¿Niñas atrapadas? Niñas. Simplemente, niñas, libres para decir, libres para pensar. Niñas libres para jugar, libres para imaginar; libres para el barro; libres en los desiertos; libres en las montañas; en las playas de los deseos; libres en océanos; libres en el mar. Santa Genobeba. Pinoalbar. Libres en Madrid, en Bilbao; libres en París, en cualquier país, en cualquier ciudad. Libres. ¿Y qué significa libertad? Libertad es ser niña, hacer eterna la infancia; jugar a vivir; vivir jugando; jugar con elegancia, conociendo la importancia de ser niña en las arrugas de la piel, en las canas del cabello, en lo de monstruo y en lo más bello que tiene el ser tú, sola o junto a él.

Y hoy, de niña a niña, orgullosa como hermana, como amiga, por compartir la eterna infancia de la vida, te digo : serás, entre rojo y negro, dama del tablero, entre blanco y negro, reina de ajedrez y ante los tribunales de este juego, la abogada con criterio que siempre sabe defender.

3 comentarios :

  1. Yo creo Irene que debes de replantearte tu profesión, o por lo menos compatibilizarla, escribiendo cosas como está. Gracias por estar ahí

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    1. Gracias a ti, porque para mi, estar ahí, es un placer! Un abrazo!!

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  2. De acuerdo con Daniel. Lo tuyo es escribir.

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